viernes, 11 de septiembre de 2009

Mi evolución

Desde la adolescencia he tenido tendencia a la descamación epitelial, especialmente en épocas en las que estaba especialmente nervioso, por ejemplo en las fechas cercanas a los exámenes. Sin embargo, a los 15 años me apareció una zona entre la oreja izquierda y la nuca, justo en la frontera entre el cuello y el pelo, de unos 5 o 6 cm. de largo que estaba irritada de manera permanente, por lo que decidí acudir al dermatólogo.


Su diagnóstico fue Psoriasis y me recetó la aplicación de una pomada con corticoides en caso de que el descamado se "enrrabietase".


Nunca llegué a utilizar la pomada y realmente creo que la zona sigue como siempre en los últimos años.


A los 29 años empecé a sufrir dolores en el pie derecho, especialmente en algunos dedos. Incluso empezaron a deformarse y encogerse. Visité, primero, al médico de cabecera, quien mediante sus palpaciones en el pie sospecho que pudiera ser un neuroma de Morton, y me derivó al traumatólogo, solicitando que me hicieran unas radiografías. Este especialista rechazó totalmente la suposición del médico de cabecera. ¿Su diagnóstico? Pie plano trasverso. ¿Tratamiento? Unas plantillas y en un año mejoraría bastante.


Me hice una plantilla para el pié derecho en una tienda de ortopedia, pero pasó más de un año sin mejoría, más bien al contrario. Además empezaba a tener los mismos síntomas en el pié izquierdo. Así que volví al traumatólogo, quien se reafirmó en su diagnóstico y además me indicó que los problemas en el pié izquierdo se debían a la sobrecarga por no llevar plantilla, pero me derivó a un rehabilitador para que me hiciera un estudio de apoyo y me encargase unas plantillas más ajustadas a la morfologías de ambos piés.


Así pasé otro año, con unas plantillas diferentes y sin mejora. El rehabilitador que me hacía el seguimiento decidió mandarme a Reumatología. Ya llevaba más de 3 años con dolores en ambos pies, con los dedos inflamados y retorciéndose. Iba a peor, pese al dinero invertido en plantillas.


Llegué a la consulta de Reumatología, le cuento mi historia y me hacen una primera pregunta que me desconcertó totalmente:
- ¿Tienes habitualmente descamaciones de piel en alguna zona del cuerpo?
- ¿Perdón?
- Una especie de caspa....
- Sí, sí. Es que no me esperaba la pregunta. Tengo en la zona posterior del cuello, desde los 15 años.
- ¡Tienes artritis psoriásica!
- ¿Y la inflamación de los dedos?
- Por la artritis
- ¿Y los pies planos?
- No tienes los pies planos
- ¿Y las plantillas?
- Las puedes tirar, no te van a servir de nada.


Estaba alucinando. Todos los pequeños síntomas que yo describía encajaban en el diagnóstico que me habían hecho en 5 minutos, casi sin mirarme. Y había estado unos cuantos años sufriendo dolores y tirando el dinero en plantillas incómodas, caras e inútiles.


Por un lado estaba contento porque alguien hubiera dado, finalmente, con mi problema, pero a la vez estaba bastante cabreado con las experiencias pasadas.


Supongo que es un problema de especialización y que los síntomas no son evidentes para especialistas de otras áreas que no sean Reumatología.


¿Será normal tener un diagnóstico certero más de 3 años después de empezar a manifestarse con evidencia los síntomas de una enfermedad?

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